Te fuiste de repente y ya no sé dónde estás.
A veces me acuerdo de los miles de momentos compartidos
y otras sueño con que volverás.
No me creo que hayamos dejado de importarte de repente
y sin embargo, eso es lo único que parece.
Allá donde estés recuerda que te echo de menos.
Y que pueden más las ganas de compartir litro contigo
(como el ritual que describiste en aquel relato adolescente)
que de darte los cientos de collejas que te mereces.
Por dejarnos solos. Por dejarme sola.
Por privarme de tu apoyo, de tus consejos, de tu compañía...
De todas las divagaciones que sólo nosotros entendíamos.
De esa complicidad fraguada con años y neuronas, con conciertos y frikadas,
con amoríos y confusiones...
Ojalá seas feliz allí donde estés.
Pero creo que nadie puede ser feliz si para ello se arranca una parte de lo que fue.
De lo que es.
Puedes seguir autoengañándote,
pero algún día volverá tu esencia a recordarte lo fingido que es ese mundo de piruleta que te has construido y tragado hasta empalagarte.
Te pasará a ti y posiblemente a todos.
Búscame cuando llegue.
Te estaré esperando para darte una colleja y pasarte el litro.
sábado, 1 de agosto de 2015
martes, 13 de enero de 2015
Vida oxidada
Y sentir cómo la vida se escapa.
Cómo corre y huye y la ves pasar.
Querer huir de una rutina que ahoga.
Y no saber cómo cambiar.
Algo hice mal.
Pero hoy ya me da igual.
Poco me importa nada, porque nada importa ya.
Y mientras las lágrimas discurren en silencio cada noche
puntuales a su cita.
Sigo dejando que el tiempo vuele adonde yo no podré volar.
Dime,
dime dónde buscar.
Cómo,
Cómo atrapar las sonrisas
si cada vez se fingen más.
Quisiera volver a sentirme plena.
Quisiera volver a sentirme en paz.
Quisiera volver a navegar,
volver a respirar libertad.
Volver a soltarme la melena
y a querer, como si no quisiera nada más.
A sentir que algo tiene sentido y que camino por dónde quiero,
no por donde otros van.
Me ahogo en esta triste ciudad,
vacía de amigos.
Vacía de hermanas.
Vacía sin más.
Cuando la ilusión baila con los demás.
Se va sin decir a dónde.
Se escapa sin mirar atrás.
Huye, como yo huiría.
Huye como tantos más.
Y mientras me arranco estas palabras ya oxidadas del alma
sin ritmo ni compás,
Sigo el son de esta cacofonía laberíntica,
donde la armonía es mediocre y el sonido siempre igual.
Así que ya me despido y me voy a trabajar.
Un día detrás de otro.
Todos los días igual.
Tan sola ayer como mañana.
Pero hoy a ganarse el pan.
Las migajas de este mundo.
Eso queda, nada más.
Cómo corre y huye y la ves pasar.
Querer huir de una rutina que ahoga.
Y no saber cómo cambiar.
Algo hice mal.
Pero hoy ya me da igual.
Poco me importa nada, porque nada importa ya.
Y mientras las lágrimas discurren en silencio cada noche
puntuales a su cita.
Sigo dejando que el tiempo vuele adonde yo no podré volar.
Dime,
dime dónde buscar.
Cómo,
Cómo atrapar las sonrisas
si cada vez se fingen más.
Quisiera volver a sentirme plena.
Quisiera volver a sentirme en paz.
Quisiera volver a navegar,
volver a respirar libertad.
Volver a soltarme la melena
y a querer, como si no quisiera nada más.
A sentir que algo tiene sentido y que camino por dónde quiero,
no por donde otros van.
Me ahogo en esta triste ciudad,
vacía de amigos.
Vacía de hermanas.
Vacía sin más.
Cuando la ilusión baila con los demás.
Se va sin decir a dónde.
Se escapa sin mirar atrás.
Huye, como yo huiría.
Huye como tantos más.
Y mientras me arranco estas palabras ya oxidadas del alma
sin ritmo ni compás,
Sigo el son de esta cacofonía laberíntica,
donde la armonía es mediocre y el sonido siempre igual.
Así que ya me despido y me voy a trabajar.
Un día detrás de otro.
Todos los días igual.
Tan sola ayer como mañana.
Pero hoy a ganarse el pan.
Las migajas de este mundo.
Eso queda, nada más.
miércoles, 30 de julio de 2014
La equitativa
A veces me da por mirar la parte de arriba de los edificios de mi ciudad...y siempre me sorprendo. Suelo hacerlo con relativa frecuencia, pero siempre hay detalles que previamente me habían pasado inadvertidos.
Hoy por ejemplo, en Paseo Independencia, me he dado cuenta de que uno de sus edificios reza: "La equitativa".
Soy una ignorante respecto a la historia reciente de Zaragoza, y lo primero que se me ha ocurrido (ilusa de mí) es que en un principio pudiera pertenecer a una caja de ahorros o algo por el estilo, por la idea de redistribución del dinero.
Investigando un poco he descubierto que perteneció a una compañía de seguros que se llamaba así, y que tenía lazos con una aseguradora estadounidense que terminó siendo AXA. Lo curioso es que además del nombre, el símbolo es una estatua que simboliza la justicia...
También me he fijado que El Corte Inglés ha cambiado el tipo de letra, o, como diríamos hoy, ha cambiado su imagen corporativa. Y que en medio de moles de edificios horribles todavía perviven pequeñas joyas modernistas dejadas de la mano de dios, y casas antiguas más humildes a medida que te alejas del centro. Cuando levantas la cabeza ves fachadas destartaladas y otras recién pintadas, ves restos de Los Sitios, de la arquitectura parlante de principios del siglo XX, del desarrollismo franquista, de los barrios de aluvión, de los excéntricos 70 y 80... Al fin y al cabo la historia de la ciudad también se plasma en su arquitectura, se plasman sus clases sociales, se plasma su esencia y su hipocresía, lo mejor y lo peor, lo refinado y lo burdo, las modas y las pervivencias. Sólo hace falta alzar la vista un poco más y escuchar a los ladrillos.
Por si alguien todavía no lo sabe, la fábrica Averly, historia viva de Zaragoza, va a ser destruida por un nuevo pelotazo urbanístico.
Habrá quien diga que es progreso y trabajo. Para mí es como el "botox" de las ciudades, las renuevan tanto que las vuelven inexpresivas, plastificadas, homogéneas. Es arrancarles las huellas que deja el paso del tiempo de golpe, y olvidar cosas tan tontas como que un día la estatua de la Justicia representaba algún valor, importante incluso para una imagen corporativa. Probablemente ayer, como hoy, sólo fuera eso: imagen.
Hoy por ejemplo, en Paseo Independencia, me he dado cuenta de que uno de sus edificios reza: "La equitativa".
Soy una ignorante respecto a la historia reciente de Zaragoza, y lo primero que se me ha ocurrido (ilusa de mí) es que en un principio pudiera pertenecer a una caja de ahorros o algo por el estilo, por la idea de redistribución del dinero.
Investigando un poco he descubierto que perteneció a una compañía de seguros que se llamaba así, y que tenía lazos con una aseguradora estadounidense que terminó siendo AXA. Lo curioso es que además del nombre, el símbolo es una estatua que simboliza la justicia...
También me he fijado que El Corte Inglés ha cambiado el tipo de letra, o, como diríamos hoy, ha cambiado su imagen corporativa. Y que en medio de moles de edificios horribles todavía perviven pequeñas joyas modernistas dejadas de la mano de dios, y casas antiguas más humildes a medida que te alejas del centro. Cuando levantas la cabeza ves fachadas destartaladas y otras recién pintadas, ves restos de Los Sitios, de la arquitectura parlante de principios del siglo XX, del desarrollismo franquista, de los barrios de aluvión, de los excéntricos 70 y 80... Al fin y al cabo la historia de la ciudad también se plasma en su arquitectura, se plasman sus clases sociales, se plasma su esencia y su hipocresía, lo mejor y lo peor, lo refinado y lo burdo, las modas y las pervivencias. Sólo hace falta alzar la vista un poco más y escuchar a los ladrillos.
Por si alguien todavía no lo sabe, la fábrica Averly, historia viva de Zaragoza, va a ser destruida por un nuevo pelotazo urbanístico.
Habrá quien diga que es progreso y trabajo. Para mí es como el "botox" de las ciudades, las renuevan tanto que las vuelven inexpresivas, plastificadas, homogéneas. Es arrancarles las huellas que deja el paso del tiempo de golpe, y olvidar cosas tan tontas como que un día la estatua de la Justicia representaba algún valor, importante incluso para una imagen corporativa. Probablemente ayer, como hoy, sólo fuera eso: imagen.
Lluvia de estrellas
Ayer no vimos una estrella fugaz.
Ni pudimos pedir deseos estelares.
Las estrellas se escondieron,
no tuvieron valentía para hacerse oír.
Se cansaron de cumplir deseos terrenales que se van perdiendo por el cielo.
Ayer miramos poco el cielo. Sólo de forma superficial.
No supimos ver las estrellas escondidas
ni las heridas que lucían en el oscuro manto de un cielo sin luna.
Quizá no merecemos que nos concedan más deseos,
pues los concedidos los desperdiciamos en lunas pasadas,
en estrellas apagadas, en heridas ocultas.
Ni pudimos pedir deseos estelares.
Las estrellas se escondieron,
no tuvieron valentía para hacerse oír.
Se cansaron de cumplir deseos terrenales que se van perdiendo por el cielo.
Ayer miramos poco el cielo. Sólo de forma superficial.
No supimos ver las estrellas escondidas
ni las heridas que lucían en el oscuro manto de un cielo sin luna.
Quizá no merecemos que nos concedan más deseos,
pues los concedidos los desperdiciamos en lunas pasadas,
en estrellas apagadas, en heridas ocultas.
viernes, 29 de marzo de 2013
...
Viendo que las cosas son incomprensibles y que el mundo parece estar cada vez más del revés refugiarme en las facetas de mi vida que fucionan son la mejor solución para seguir adelante.
Ser esclava de las hormonas, de la salud, de los productos sin gluten, no ayuda a continuar en esta rutina extenuante en la que vivo últimamente. A veces me gustaría dar al stop. Parar la película. Frenar y bajarme de este tren.
Pero no se puede.
Estoy agotada. Y no paro de decirme: un poco más, sólo un poco más.
He tenido que renunciar a muchas cosas últimamente...y creo que sólo es el principio de unos sacrificios que van a ir en aumento.
Cada vez tengo menos tiempo, menos salud, y menos dinero para disfrutar de las cosas que realmente me gustan.
Supongo que eso es la vida: renunciar y saber sobreponerse, saber seguir.
Y pese a todo es una de las etapas más felices de mi vida en otros aspectos. Pero parece imposible que todo vaya bien. Siempre va a haber cosas importantes que fallen. Cuando no es una, será otra. Es como un reto: a ver cuántas dificultades y complicaciones somos capaces de gestionar. Y lo peor es que, como en un videojuego, van subiendo de nivel.
No estoy mal. Sólo cansada. Sólo preocupada por no encontrar soluciones ni explicaciones. Y quizá un poco resentida con este mundo absurdo que obliga a las personas a ser infelices en pro de una economía y una sociedad cada vez más putrefactas.
Ser esclava de las hormonas, de la salud, de los productos sin gluten, no ayuda a continuar en esta rutina extenuante en la que vivo últimamente. A veces me gustaría dar al stop. Parar la película. Frenar y bajarme de este tren.
Pero no se puede.
Estoy agotada. Y no paro de decirme: un poco más, sólo un poco más.
He tenido que renunciar a muchas cosas últimamente...y creo que sólo es el principio de unos sacrificios que van a ir en aumento.
Cada vez tengo menos tiempo, menos salud, y menos dinero para disfrutar de las cosas que realmente me gustan.
Supongo que eso es la vida: renunciar y saber sobreponerse, saber seguir.
Y pese a todo es una de las etapas más felices de mi vida en otros aspectos. Pero parece imposible que todo vaya bien. Siempre va a haber cosas importantes que fallen. Cuando no es una, será otra. Es como un reto: a ver cuántas dificultades y complicaciones somos capaces de gestionar. Y lo peor es que, como en un videojuego, van subiendo de nivel.
No estoy mal. Sólo cansada. Sólo preocupada por no encontrar soluciones ni explicaciones. Y quizá un poco resentida con este mundo absurdo que obliga a las personas a ser infelices en pro de una economía y una sociedad cada vez más putrefactas.
miércoles, 3 de octubre de 2012
En el tren
Y da igual un autobús que un avión...
Hoy es el turno del tren y con su traqueteo me mezco...
Y en este duermevela me golpean pensamientos itinerantes, que vienen y van, como yo, dejando una sensación extraña, una sensación de inseguridad, de miedo.
Miedo al futuro. Al futuro en todos sus aspectos, aunque al profesional ya estoy acostumbrada.
A veces creo que no te conozco, otras que no te entiendo, las más que no me entiendes y sin embargo te quiero.
Te quiero demasiado como para irme cuando sé que es lo que debería hacer.
Te añoro demasiado si me alejo porque necesito tus abrazos para dormir y tus besos para seguir adelante.
Pero cuando te siento lejos aunque estés tocándome, cuando te noto frío aunque estés a mi lado...
Entonces tiemblo. Y vuelve el mismo dolor de un año atrás, y tornan recuerdos amargos que quisiera ahogar.
Pero están.
Aunque cuando miro tus ojos, sé que se irán.
Hoy es el turno del tren y con su traqueteo me mezco...
Y en este duermevela me golpean pensamientos itinerantes, que vienen y van, como yo, dejando una sensación extraña, una sensación de inseguridad, de miedo.
Miedo al futuro. Al futuro en todos sus aspectos, aunque al profesional ya estoy acostumbrada.
A veces creo que no te conozco, otras que no te entiendo, las más que no me entiendes y sin embargo te quiero.
Te quiero demasiado como para irme cuando sé que es lo que debería hacer.
Te añoro demasiado si me alejo porque necesito tus abrazos para dormir y tus besos para seguir adelante.
Pero cuando te siento lejos aunque estés tocándome, cuando te noto frío aunque estés a mi lado...
Entonces tiemblo. Y vuelve el mismo dolor de un año atrás, y tornan recuerdos amargos que quisiera ahogar.
Pero están.
Aunque cuando miro tus ojos, sé que se irán.
martes, 10 de julio de 2012
La sonrisa de un corazón de hojalata
Y sentada en una terraza un niño hacía pompas de jabón...
Y recordé a la adulta que las perseguía y a la niña que las reventaba en aquel cuento que narró la mujer de hojalata.
Y ahí estaba yo: ni niña ni adulta.
Cuando todas las burbujas explotan sin que tú puedas evitarlo poco se puede hacer. Ni ir a por ellas para deshacerlas, ni soñar con que duren...
Dejan de existir y no sabes hacia dónde mirar. Es como morir un poco.
Pero aquel día las ví. Recordé que podrían volver. Que aún quedaban niños que soplaban por un aro y creaban belleza de forma simple, casi casual, aunque yo no pudiera sentirla todavía.
Hoy tu mirada ha llegado más profundo. Ha sido como si tus ojos me atravesaran y me golpeasen el corazón, obligándolo a volver a latir.
Hoy has forzado a un corazón desganado a volver a hacer pompas.
Y hoy esa belleza, aunque sea efímera, me arranca una sonrisa. Porque pese a que quizá dure sólo unas horas, un día, un instante, en ese momento el mundo estaba lleno de burbujas relucientes.
Y recordé a la adulta que las perseguía y a la niña que las reventaba en aquel cuento que narró la mujer de hojalata.
Y ahí estaba yo: ni niña ni adulta.
Cuando todas las burbujas explotan sin que tú puedas evitarlo poco se puede hacer. Ni ir a por ellas para deshacerlas, ni soñar con que duren...
Dejan de existir y no sabes hacia dónde mirar. Es como morir un poco.
Pero aquel día las ví. Recordé que podrían volver. Que aún quedaban niños que soplaban por un aro y creaban belleza de forma simple, casi casual, aunque yo no pudiera sentirla todavía.
Hoy tu mirada ha llegado más profundo. Ha sido como si tus ojos me atravesaran y me golpeasen el corazón, obligándolo a volver a latir.
Hoy has forzado a un corazón desganado a volver a hacer pompas.
Y hoy esa belleza, aunque sea efímera, me arranca una sonrisa. Porque pese a que quizá dure sólo unas horas, un día, un instante, en ese momento el mundo estaba lleno de burbujas relucientes.
jueves, 14 de junio de 2012
6-6-2012 Cartas desde Posidonia
Y como no tengo nada mejor que hacer, me siento a observar lo que hoy son sólo ruinas de una majestuosa ciudad.
Y pienso en las ruinas de quien hoy está lejos.
Y sueño con los antiguos en una atardecer como este. En el bullicio de una ciudad viva.
Una ciudad por la que lucharon unos tras otros griegos, lucanos romanos...hasta llegar a la ruina.
Unos restos que todavía hoy deslumbran. Que nos hacen añorar aquello que fue...sin pensar en que su ocaso llegó por algo.
Unos vestigios que nos recuerdan que lo nuevo desbanca a lo viejo. Que las civilizaciones que más alto llegan son las que más profundo caen.
Que lo imponente de sus obras no puede ocultar el hecho de la decadencia y el olvido.
Pero yo sigo intentando imaginar la ciudad, las personas que sentirían el mismo sol y la misma brisa en la cara que siento yo ahora... La misma angustia ante el declive de su mundo. La misma ausencia de sus seres queridos; la misma preocupación por procurarles sustento...
Al final eran humanos, como nosotros.
Hoy pienso en un amigo que me necesita; hoy siento que estoy en un sueño del que despertaré trabajando en Mc Donalds con suerte; hoy añoro tus abrazos, tus intentos de darme fuerza...
Hoy me siento griega, romana, lucana,
soñando con lo que fue...
y con lo que le gustaría que fuera...

Y pienso en las ruinas de quien hoy está lejos.
Y sueño con los antiguos en una atardecer como este. En el bullicio de una ciudad viva.
Una ciudad por la que lucharon unos tras otros griegos, lucanos romanos...hasta llegar a la ruina.
Unos restos que todavía hoy deslumbran. Que nos hacen añorar aquello que fue...sin pensar en que su ocaso llegó por algo.
Unos vestigios que nos recuerdan que lo nuevo desbanca a lo viejo. Que las civilizaciones que más alto llegan son las que más profundo caen.
Que lo imponente de sus obras no puede ocultar el hecho de la decadencia y el olvido.
Pero yo sigo intentando imaginar la ciudad, las personas que sentirían el mismo sol y la misma brisa en la cara que siento yo ahora... La misma angustia ante el declive de su mundo. La misma ausencia de sus seres queridos; la misma preocupación por procurarles sustento...
Al final eran humanos, como nosotros.
Hoy pienso en un amigo que me necesita; hoy siento que estoy en un sueño del que despertaré trabajando en Mc Donalds con suerte; hoy añoro tus abrazos, tus intentos de darme fuerza...
Hoy me siento griega, romana, lucana,
soñando con lo que fue...
y con lo que le gustaría que fuera...
miércoles, 23 de mayo de 2012
Tiempos de crisis
Hace días que no vengo por mi laguna.
La semana pasada escribí algo que dejé a medias.
Hoy lo releo y no me parece tan horrible... Aunque no sé si tiene mucho sentido transcribirlo cuando ya no me siento así.
Llevo una temporada que me cuesta escribir.
En verdad me cuesta casi todo.
Me resulta difícil entenderme últimamente. Y siento que ya no distingo bien entre lo que percibo y lo que es.
Es complicado de explicar. A veces me siento poco querida y otras pienso que lo que ocurre es que cada vez me quiero menos yo...
Y la solución sería ponerme a hacer cosas que me resulten útiles, o entretenidas, o que me devuelvan la ilusión... Pero no es fácil.
No es fácil organizarse conviviendo con quien convivo. Ni tampoco lo es ocupar el tiempo con actividades que terminan suponiendo un coste cuando yo no genero ningún beneficio. Es complicado hacer cosas que me podrían apetecer...estando sola.
Me vence la inercia y se me echan encima los sentimientos de culpa.
Me gustaría que me valorasen más pero al mismo tiempo ni yo misma me valoro.
Sería el momento de empezar a hacer algo por mí misma...pero no sé ni por dónde empezar.
Hubo un tiempo en que tuve sueños... En los que creía que tenía mucha imaginación. En los que me veía de escritora, pintora o política...y hasta arqueóloga (en qué hora). Hubo un tiempo en que las cosas me producían curiosidad...
Supongo que ahora también la tengo pero ignoro de qué sirve. No sé de qué sirve la inteligencia o el análisis en esta sociedad, ni tampoco los sueños ni la imaginación cuando no sabes cómo emplearlas de manera productiva, de manera que generen dinero.
Intentan por todas partes convencernos de que el modelo a seguir es uno que desprecio... Que siempre me ha parecido ruin. Pero al mismo tiempo el no seguirlo me hace sentir fracasada...
A mi... a esa niña que tanto prometía... Y que simplemente le ha vencido el mundo.
Supongo que nada es como yo esperaba...
Pero cuando acaba el día no tiene sentido preocuparse por lo que no ocurrió. Vale más atar fuerte esos instantes de felicidad o belleza que has podido observar o vivir.
El otro día fui capaz de hacerlo...de apreciarlos y atarlos fuerte...(ya os lo contaré en otra entrada, de eso iba lo que escribí). Pero hay días en los que no hay ninguno... Y sólo quieres que terminen pronto a ver si al día siguiente encuentras algo que te haga sonreír. Que te haga mantener la esperanza.
Una vez creí que el amor todo lo podía... Pero cada vez creo menos en eso. Quise creer que si mi micromundo iba bien podría refugiarme en él y hacer frente a cualquier cosa... Pero no es tan fácil.
La vida no es como las películas... Y nadie tiene la culpa de eso...
Odio ser tan llorona...pero supongo que de eso se nutre mi laguna: de mis lágrimas.
Y así está bien mientras sirva de catarsis.
La semana pasada escribí algo que dejé a medias.
Hoy lo releo y no me parece tan horrible... Aunque no sé si tiene mucho sentido transcribirlo cuando ya no me siento así.
Llevo una temporada que me cuesta escribir.
En verdad me cuesta casi todo.
Me resulta difícil entenderme últimamente. Y siento que ya no distingo bien entre lo que percibo y lo que es.
Es complicado de explicar. A veces me siento poco querida y otras pienso que lo que ocurre es que cada vez me quiero menos yo...
Y la solución sería ponerme a hacer cosas que me resulten útiles, o entretenidas, o que me devuelvan la ilusión... Pero no es fácil.
No es fácil organizarse conviviendo con quien convivo. Ni tampoco lo es ocupar el tiempo con actividades que terminan suponiendo un coste cuando yo no genero ningún beneficio. Es complicado hacer cosas que me podrían apetecer...estando sola.
Me vence la inercia y se me echan encima los sentimientos de culpa.
Me gustaría que me valorasen más pero al mismo tiempo ni yo misma me valoro.
Sería el momento de empezar a hacer algo por mí misma...pero no sé ni por dónde empezar.
Hubo un tiempo en que tuve sueños... En los que creía que tenía mucha imaginación. En los que me veía de escritora, pintora o política...y hasta arqueóloga (en qué hora). Hubo un tiempo en que las cosas me producían curiosidad...
Supongo que ahora también la tengo pero ignoro de qué sirve. No sé de qué sirve la inteligencia o el análisis en esta sociedad, ni tampoco los sueños ni la imaginación cuando no sabes cómo emplearlas de manera productiva, de manera que generen dinero.
Intentan por todas partes convencernos de que el modelo a seguir es uno que desprecio... Que siempre me ha parecido ruin. Pero al mismo tiempo el no seguirlo me hace sentir fracasada...
A mi... a esa niña que tanto prometía... Y que simplemente le ha vencido el mundo.
Supongo que nada es como yo esperaba...
Pero cuando acaba el día no tiene sentido preocuparse por lo que no ocurrió. Vale más atar fuerte esos instantes de felicidad o belleza que has podido observar o vivir.
El otro día fui capaz de hacerlo...de apreciarlos y atarlos fuerte...(ya os lo contaré en otra entrada, de eso iba lo que escribí). Pero hay días en los que no hay ninguno... Y sólo quieres que terminen pronto a ver si al día siguiente encuentras algo que te haga sonreír. Que te haga mantener la esperanza.
Una vez creí que el amor todo lo podía... Pero cada vez creo menos en eso. Quise creer que si mi micromundo iba bien podría refugiarme en él y hacer frente a cualquier cosa... Pero no es tan fácil.
La vida no es como las películas... Y nadie tiene la culpa de eso...
Odio ser tan llorona...pero supongo que de eso se nutre mi laguna: de mis lágrimas.
Y así está bien mientras sirva de catarsis.
jueves, 12 de abril de 2012
Un año
Y ahora me parece lejana esta mañana en la que tu mirada me derretía.
En la que un te quiero luchaba por salir y yo por retenerlo.
En la que ha costado escapar de la cama...aunque mucho menos que días atrás.
Un detalle más...
Tus ojos resplandecían al rozarme y yo quería detener el tiempo...
Porque tiemblo al mirar más allá.
Tiemblo con cada sacudida del azul que se desmorona ante mis pies.
Pero alzo la cabeza al cielo...
y estamos en él, piel contra piel.
Y siempre concluyo: Carpe Diem.
Ahora ya no sé si basta.
Si el desasosiego y las dudas terminarán por vencer.
Ya se hace larga la lucha...y la felicidad parece remota todavía.
Aunque la sienta fugaz cada vez que me hundo en tu mirada...
Desgasta saber que sólo será real cuando sea compartida. Y esa duda mata.
Pero me acuerdo del mar, de los dibujos, de las canciones, del vino, de la lluvia, de Madrid, de tus bromas, de las risas, los juegos, de tu curiosidad, de tus besos, tus caricias, tus ojos, tus abrazos, de las palabras bonitas y ese lado tierno que me mostraste un día...
Y de las lágrimas...
también de las lágrimas...de las ausencias...de los rechazos, los reproches y las mentiras...
Será que hace un año de algunas cosas...y los aniversarios me ponen pensativa y melancólica.
Pese a todo mi supuesto pesimismo y orgullo,
suelo intentar dar más peso y valor a lo bueno, y suelo ser incapaz de dejarme llevar por el orgullo cuando los sentimientos son contrarios a él...
Para bien o para mal...soy así.
Pero no quiero atravesar un muro a cabezazos...ya me he hecho heridas, y a veces sangran. Preferiría simplemente que la puerta se abriera...
En la que un te quiero luchaba por salir y yo por retenerlo.
En la que ha costado escapar de la cama...aunque mucho menos que días atrás.
Un detalle más...
Tus ojos resplandecían al rozarme y yo quería detener el tiempo...
Porque tiemblo al mirar más allá.
Tiemblo con cada sacudida del azul que se desmorona ante mis pies.
Pero alzo la cabeza al cielo...
y estamos en él, piel contra piel.
Y siempre concluyo: Carpe Diem.
Ahora ya no sé si basta.
Si el desasosiego y las dudas terminarán por vencer.
Ya se hace larga la lucha...y la felicidad parece remota todavía.
Aunque la sienta fugaz cada vez que me hundo en tu mirada...
Desgasta saber que sólo será real cuando sea compartida. Y esa duda mata.
Pero me acuerdo del mar, de los dibujos, de las canciones, del vino, de la lluvia, de Madrid, de tus bromas, de las risas, los juegos, de tu curiosidad, de tus besos, tus caricias, tus ojos, tus abrazos, de las palabras bonitas y ese lado tierno que me mostraste un día...
Y de las lágrimas...
también de las lágrimas...de las ausencias...de los rechazos, los reproches y las mentiras...
Será que hace un año de algunas cosas...y los aniversarios me ponen pensativa y melancólica.
Pese a todo mi supuesto pesimismo y orgullo,
suelo intentar dar más peso y valor a lo bueno, y suelo ser incapaz de dejarme llevar por el orgullo cuando los sentimientos son contrarios a él...
Para bien o para mal...soy así.
Pero no quiero atravesar un muro a cabezazos...ya me he hecho heridas, y a veces sangran. Preferiría simplemente que la puerta se abriera...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

